Abans de començar les
practiques, poc sabia de la teràpia Gestalt, el tipus de teràpia
que s'utilitza a Kiona, però en aquests mesos m'he adonat que aquest
mètode psicoterapèutic va més enllà. La Gestalt s'ha anat
transformant en una manera de viure que es basa en el amor i en les
relacions que s'estableixen entre les persones. Al setembre tampoc
coneixia la biodansa, ni qui era Claudio Naranjo, ni havia llegit res
de José Maria i Rolando Toro, en canvi si que havia escoltat alguna cosa
sobre pedagogia sistèmica i educar per l'amor. Volia fer una entrada
per exposar-vos que és això d'educar en i per l'amor, però mentre
redactada l'entrada, vaig trobar un text de Jose Maria Toro: “Educar,
o el arte de hacer danzar la vida en el corazón”, i vaig creure
que no hi havia millor manera d'explicar aquesta forma d'educar, que
és basa en allò que és natural, que compartir el text amb
vosaltres. La vida implica moviment. La paraula EMOCIÓ té la
mateixa arrel doncs prové de EX-MOVERE (moure cap a fora), per tant
l'emoció implica moviment, i el moviment implica emoció, a través
d'aquest es poden assolir tot els objectius d'una educació emocional
conèixer les pròpies emocions, les dels altres, generar emocions
positives, aprendre a fluir, etc. El moviment com a botó per
encendre les emocions hauria d'estar present en qualsevol context
educatiu, sigui formal o no formal, només així es podrà arribar a
una educació en i per l'amor.
EDUCAR, O EL ARTE DE
HACER DANZAR LA VIDA EN EL CORAZÓN
Danza, todo
danza.
El movimiento
de la vida es un baile sagrado donde cada paso es único y singular y cuyo escenario por excelencia es el corazón.
No hay danza sin bailarines y no hay baile sin alegría de vivir.
Danzar es permitir que la emoción se mueva y que la energía se estremezca
construyendo siluetas y formas que se deshacen tan pronto como son trazadas.
La danza es el cuadro que se dibuja en el lienzo del espacio con los pinceles de los brazos, de las piernas y de los dedos.
La danza es una escultura modelada a base de miradas, caricias y sonrisas
esculpidas con el cincel de la música.
La danza es la escultura que modela la carne humana dinamizada por el espíritu que la habita, es arquitectura en movimiento, edificios que se desplazan para encontrarse
y generan paisajes de belleza.
La danza es la música que se escucha por los ojos, movimiento habitado, presencia consciente, presente absoluto, regalo para quien la ejecuta y para quien la contempla.
Danzar es mover la energía, movernos, rejuvenecernos, recrearnos y sanarnos.
La danza es curativa en cuanto es una invitación a fluir, a dejarnos llevar
y nos aligera de los pesados fardos que nos abruman.
Es preciso recuperar la danza como ritual cotidiano,
como movimiento doméstico y como fiesta ordinaria.
En las casas y en las escuelas se baila poco.
Es otro modo de decir que son espacios faltos de vida y alegría
y en los que la rutina minó el espíritu festivo.
No sólo se trata de incorporar la danza como una actividad más sino de entender
que enseñar es hacer bailar las letras, los números, las ideas y las palabras
en el corazón de un niño para que allí puedan ser acogidas
como celebración y exaltación de la Vida que somos.
Educar es trazar coreografías de luz y de energía
en el sagrado escenario del corazón humano,
es hacer danzar los valores humanos que nos hacen divinos, es bailar con el otro,
junto al otro y, sobre todo, hacia al interior de uno mismo.
José María Toro

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